Ponciano Arriaga
José Francisco Ponciano Arriaga de Leija, abogado, tal vez el más preclaro exponente del liberalismo social, si podemos hablar de esta corriente ideológica en estos términos, y el más denodado defensor de las causas de los pobres, se distinguió desde muy temprana edad por su privilegiado talento, don de la palabra y su acucioso sentido de la investigación, que lo llevaron a hurgar de manera profunda en las causas socioeconómicas que hacían del México de la primera mitad del siglo XIX una sociedad sumida en las luchas internas por el poder, donde los desposeídos eran mayoría y la pobreza alcanzaba dimensiones alarmantes que agudizaban las contradicciones del sistema.
Hijo de don Bonifacio Arriaga y doña María Dolores Tranquilina de Leija, nació en la ciudad de San Luis Potosí, intendencia del mismo nombre, el 19 de noviembre de 1811, en los aciagos años del inicio de la guerra de Independencia, quedando huérfano de madre a los cuatro años de edad y de padre a los nueve; desde ese momento se hizo cargo de él su tutor, el señor Félix Herrera. Educado, dentro de la fe católica y dentro de la tradición monástica del convento de san Francisco del lugar. Desde temprana edad tuvo contacto con las gentes del pueblo: campesinos, jornaleros, arrieros, mineros, situación que a la postre le serviría en el conocimiento de las clases pobres del país. Sus estudios preparatorios y de abogacía los cursó en el Colegio Guadalupano Josefino, recién inaugurado en San Luis Potosí en 1826 por don Manuel María de Gorriño y Arduengo, conocido jurista de la región, y al terminar con excelentes calificaciones tuvo que solicitar autorización para obtener el título de abogado, pues al no contar con la edad requerida por el Superior Tribunal de Justicia del Estado tuvo que ser habilitado para que pudiera presentar su examen profesional, habiendo sido aprobado para ejercer la abogacía el 14 de enero de 1831, a la edad de 19 años.
En el año de 1832 comienza a incursionar en el periodismo y funda, junto con Mariano Villalobos, El Yunque de la Libertad, periódico que le daba la oportunidad de dar a conocer su pensamiento liberal y externar sus inquietudes políticas. Al levantarse en armas contra Anastasio Bustamante el general Esteban Moctezuma, a la sazón comandante general del ejército federal destacamentado en Tampico, Tamaulipas, de marcada filiación federalista, Ponciano Arriaga se suma a la revuelta y se convierte en el ideólogo de esa lucha, obteniendo el grado de coronel a la edad de 25 años. Terminada esta etapa y habiendo sido asesinado el general Moctezuma, Arriaga se refugia por un tiempo en la zona de la Huasteca antes de volver a San Luis Potosí y participar como regidor en el Ayuntamiento de la ciudad. En 1840 desempeñó el cargo de Síndico Procurador del Ayuntamiento de San Luis Potosí, para posteriormente dedicarse a ejercer la abogacía como postulante. Es en el año de 1842, en San Luis Potosí, cuando publica un folleto que lleva por título Por ignorancia o por malicia se ha fallado una injusticia, en el que hace la defensa de un caso que él llevaba como abogado y rebate el fallo adverso que dictó la segunda sala del Superior Tribunal de Justicia; esta publicación causa revuelo en los círculos políticos de la región, dada la crítica que hace del proceder de algunos elementos del Superior Tribunal de Justicia del estado, al grado que el tribunal publica la contestación a Arriaga, valiéndose de la imprenta del gobierno del estado.
Al convocarse al Congreso Constituyente en 1842, Ponciano Arriaga fue electo diputado por su estado y acudió a la ciudad de México, donde conoció a Melchor Ocampo, Ezequiel Montes, Mariano Otero y Juan Bautista Morales, destacados ideólogos, entre otros, con quienes intercambió puntos de vista y de quienes también, por qué no decirlo, adquirió importantes conocimientos. Al inclinarse la mayoría de los diputados del Constituyente de 1842 por el federalismo, Santa Anna se retiró a su hacienda de Manga de Clavo, en Veracruz, y el 3 de octubre de ese mismo año Nicolás Bravo asume la Presidencia de la República y disuelve el Congreso Constituyente.
Arriaga regresa a su natal San Luis Potosí y durante esos años ocupa los puestos de regidor y diputado federal en dos ocasiones. Siendo diputado local en San Luis Potosí, el 7 de febrero de 1847 presentó al Congreso la propuesta del establecimiento de Procuradurías de Pobres, como una institución defensora de sus derechos. El 10 de marzo de 1847 el Congreso del Estado de San Luis Potosí decretó la creación de esta institución con la Ley de Procuraduría de Pobres que, entre otras cosas, establecía en su artículo segundo: Será de su obligación (al referirse a los procuradores) ocuparse exclusivamente de la defensa de las personas desvalidas, denunciando ante las autoridades respectivas, y pidiendo pronta é inmediata reparación cualquiera exceso, agravio, vejación, maltratamiento o tropelía que contra aquellas se cometieren, ya en el orden judicial, ya en el político o militar del Estado, bien tenga su origen de parte de alguna autoridad, ó bien de cualquiera otro funcionario ó agente público. Esta ley es famosa por haberse dado en las circunstancias que se dio, en medio de la Intervención Norteamericana y por haberse erigido en el siglo XIX como la primera instancia de salvaguardar los derechos de los débiles, de los pobres, de los desvalidos y ser el antecedente de la defensoría de oficio. En la guerra contra Estados Unidos se dedica a ayudar con víveres a los ejércitos mexicanos y, a través de los periódicos regionales, pasaba información en clave a las fuerzas nacionales sobre el movimiento de las tropas invasoras.
Durante la presidencia de Mariano Arista (15 de enero de 1851 al 6 de enero de 1853) es nombrado Ministro de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública, donde hace gala de su erudición y se preocupa por mejorar las condiciones de pobreza en que se encontraba la gran mayoría de la población. Al regresar Santa Anna a la presidencia de la República, Arriaga sale expatriado del país y se refugia en Nueva Orleáns hasta el triunfo de la Revolución de Ayutla con Álvarez. Durante su estancia en el exilio colabora con Benito Juárez por la causa liberal y se convierte en uno de sus más cercanos colaboradores, destacándose por la brillantez de sus planteamientos, siendo, a partir de ese momento y hasta su muerte, uno de los ideólogos más importantes del liberalismo mexicano.
Al triunfo de la Revolución de Ayutla, lanzada la convocatoria para la integración del Congreso Constituyente en 1856, Ponciano Arriaga fue elegido diputado al Congreso por ocho estados de la República, hecho que avala su reputación de hombre recto, honorable, comprometido con la causa de la libertad y en especial con la conformación de una República Federal. En el transcurso de las sesiones del Congreso Constituyente de 1856, indudablemente Arriaga se destaca como uno de los principales líderes de opinión y tal vez como el ideólogo con más peso en sus planteamientos, hecho que lo lleva a ocupar la presidencia de la Comisión de Constitución, de donde se deduce que no sólo fue el principal ideólogo, sino el redactor de la misma.
Una de las inquietudes más grandes de Arriaga, la explicación misma del porqué de la desastrosa situación socioeconómica que afligía a la nación entera, fue planteada por éste de manera magistral en su elocuente exposición ante los constituyentes: Derecho de Propiedad, voto del señor Ponciano Arriaga, documento esencial que trasciende y supera a los ensayos de Mariano Otero publicados en 1842 y 1847 y que sienta las bases para la ulterior Reforma Agraria en 1917. Al inicio de su exposición escribe lo siguiente: …uno de los vicios más arraigados y profundos de que adolece nuestro país, y que debiera merecer una atención exclusiva de sus legisladores cuando se trata de su código fundamental, consiste en la monstruosa división de la propiedad territorial. Esta aseveración, además de cierta e irrefutable, confirma el espíritu analítico de Arriaga y la visión sorprendente que tenía de la realidad nacional.
Durante las sesiones de trabajo en el Constituyente de 1917, Venustiano Carranza sugiere como lectura obligada para los diputados el mencionado voto que en su momento Ponciano Arriaga sometió a la consideración del Congreso Constituyente el 23 de junio de 1856.
En este ensayo político sobre el Derecho de Propiedad, clásico ya dentro de nuestros anales documentales legislativos, Ponciano Arriaga se nos revela como un profundo sociólogo y un conocedor de la realidad mexicana, rasgo que ha servido a diversos estudiosos de nuestra historia para definirlo como el ideólogo del liberalismo social y el único en su generación capaz de poner el dedo en la llaga, previendo lo que sucedería con el sistema económico de no llevarse a cabo los cambios que proponía; la respuesta certera a sus predicciones fue la magnitud que alcanzó el problema del acaparamiento de la tierra durante el porfiriato.
Al perpetuarse el golpe de Estado auspiciado por Ignacio Comonfort, Arriaga se suma al gobierno de Benito Juárez y afronta con éste todas las vicisitudes que significó el estallido de la Guerra de Reforma, hasta la victoria en 1861. El 31 de enero de 1862 es designado por Benito Juárez magistrado supernumerario de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mientras se llevaban a cabo las elecciones constitucionales, y a principios de junio de ese mismo año, también por órdenes de Benito Juárez, se hizo cargo del gobierno interino de Aguascalientes. Posteriormente, en 1863, fungió como gobernador del Distrito Federal. En 1865, durante el Segundo Imperio, recluido en su natal San Luis Potosí, fallece el 12 de julio.
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