Y, por supuesto, Altotonga es de Fernando; Altotonga es Fernando. Y eso que Fernando, de casualidad, no nació en Altotonga; y eso que pasó su infancia en Sinaloa, o que nos puede llevar, también, en el camión que utilizaba a diario para ir a la escuela, ya en la ciudad de México; o contarnos sus días con Trudy Duby de Blom, o llevarnos…
Y de ahí, al pueblo, al que llegó, en 1827, don Rodrigo Bello Toscano, su tatarabuelo venezolano, sobrino del insigne Andrés Bello —o sea, que a Fernando, el respeto a la palabra le viene por vía genética—; se instaló en la Casa de Juárez, precioso caserón en el que, en 1840, nació don Luis Bello Arcos, su bisabuelo.
Página principal