La Reforma y sus principales próceres. La importancia de saber, aunque sea un poquito, de Historia y algunas reflexiones sobre el movimiento de Reforma ©

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Los chilehuates tienen la peculiaridad de que son tamales a los que podríamos llamar de época, estacionales, porque van asociados a dos acontecimientos agrícolas: la cosecha del frijol y el crecimiento de la milpa, cuando el maíz está ya en elote y las hojas de la planta son verdes y abundantes. Chilehuates

 

Los chilehuates tienen la peculiaridad de que son tamales a los que podríamos llamar de época, estacionales, porque van asociados a dos acontecimientos agrícolas: la cosecha del frijol y el crecimiento de la milpa, cuando el maíz está ya en elote y las hojas de la planta son verdes y abundantes. Tal parece, sin querer dar una definición etimológica de la palabra, indudablemente de origen náhuatl, que chilehuate viene de chile y de maíz, o mejor dicho de hoja de maíz para forraje o para ser utilizado como forraje, pues indudablemente la hoja de la planta, independientemente del elote y la caña misma, es la parte más apetitosa como forraje; aunque también hay que recordar que en Mesoamérica, salvo el guajolote y el venado o el pécari, o el jabalí, no existieron animales como el ganado vacuno y caballar. Pero en fin, la etimología puede acercarse a eso, ser o no ser. Lo importante es que el chilehuate original debe ir envuelto en hoja de milpa y el huate puede estar relacionado con el diminuto alhuate o pelusa que cubre las hojas de milpa.

 

Existe un ingrediente más que le da ese sabor tan peculiar al chilehuate: la cebolleta silvestre que crece en el campo, además de la calabacita tierna.

 

Ingredientes
Ingredientes:

 

Masa de maíz
Frijoles negros tiernos de la primera guisada
Calabacitas tiernas
Cebolleta silvestre
Chile cuaresmeño o jalapeño verde
Manteca de cerdo
Sal


¿Cómo preparar unos exquisitos chilehuates?¿Cómo preparar unos exquisitos chilehuates?

 

Utilizando nuestra masa, ya sazonada con su manteca de cerdo, carbonato, sal y reposada un buen rato, hacemos un triangulito de masa y con el puño le hacemos una cavidad o hendidura, donde colocaremos los frijoles negros ya bien guisados con el agregado de la calabacita tierna cocinada y sazonada con la cebolleta y lo de dos o tres chiles cuaresmeñosUtilizando nuestra masa, ya sazonada con su manteca de cerdo, carbonato, sal y reposada un buen rato, hacemos un triangulito de masa y con el puño le hacemos una cavidad o hendidura, donde colocaremos los frijoles negros ya bien guisados con el agregado de la calabacita tierna cocinada y sazonada con la cebolleta y lo de dos o tres chiles cuaresmeños –dependiendo lo picante que los queramos– previamente desvenados, cocidos y molidos (a manera de pasta) como si fuera un guiso completo. Agregados estos ingredientes, se cierra el triangulito de masa, como si fuera un bollo al que estamos rellendo, y enredamos en la hoja de milpa previamente remojada en agua y machucada su nervadura para que no se quiebre. El proceso de alisar bien la hoja y pasarle una especie de rodillo para que al doblarla no se rompa es importante; de lo contrario echaremos a perder varias hojas. Como estos tamalitos no llevan carne su proceso de cocción es más rápido, pues el guiso que se le agrega ya está cocinado. La sal es al gusto.

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